Inconvenientes

03.04.2020

Existen insuficientes estudios que demuestren los inconvenientes referidos al consumo de aceite de chía. Sin embargo, se ha podido detectar en algunos ensayos clínicos revisados que un consumo elevado de EPA y ácido docosahexaenoico (DHA) (2-4g/día) pueden incrementar ligeramente las concentraciones de colesterol transportado por las LDL en el 5-10% de los pacientes estudiados. Por lo que, en caso de ingerir elevadas cantidades de aceite de chía, rico en ácido ALA, precursor de EPA y DHA, cabría esperar un resultado similar. Este hecho podría deberse a la disminución de los niveles de las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) y al cambio en su composición tras la ingesta de AGPI ω-3 puesto que, como consecuencia, éstas se transformarían más eficientemente en lipoproteínas de densidad intermedia (IDL) y LDL. Por otro lado, también es importante tener en cuenta que la ingesta elevada de AGPI ω-3 podría agravar el estrés oxidativo e incluso el proceso inflamatorio en pacientes con DM2 y obesidad, debido a que son ácidos grasos muy insaturados y fácilmente oxidables. Por ello sería recomendable una ingesta moderada de AGPI ω-3 y evitar por tanto aportes excesivos. No obstante, este aspecto ha sido discutido por ser estos ácidos grasos peores sustratos de las ciclooxigenasas y lipoperoxidasas que los ácidos grasos ω-6.

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